«Ay Mabel, ¿sabe qué? Imagínese que… pues o sea, para mí y para mi esposo el agua activada no nos dura mucho, porque pues nosotros nos echamos… pues cuando uno se baña, se echa, y bueno, si uno se vuelve y se baña en la noche, vuelve y se echa. Pero a mi gatica le dio una conjuntivitis. Y con eso se lo… se lo quité. Se lo quité como en 4 días, la verdad. Ella se irritó mucho un ojo, porque yo tengo una gatica persa, pues la que está en las fotos. Y a mí… no pues me mandaban unas gotas costosísimas que ni siquiera se conseguían acá en Necoclí en Urabá. Y yo voy a echar agua activada’. Ay mija, vea es que no, o sea, yo creo que hay veces es por el polvo, tantas cosas, y la gatica se me alivió.
Entonces como Dulcineíta pues mi gatica pues ya es de tanta edad, entonces pues le vamos a lavar la carita todos los días, todos los días una gotica. O sea, yo me echo en la palma de la mano unos cuatro esplunchis y le limpio los ojitos a ella. Oiga y no, se levanta con esa carita limpiecita. Ay pero se le quitó, se le quitó esa irritación la verdad.
Uy no, yo amo el agua activada. O sea, y nosotros vemos los resultados, a mi hermana le fascina, mi mamá, mi esposo… no, es que no, todo, todo, es fascinante esa agua.
Para heridas, para lo que sea, nosotros lo utilizamos. Vea que me alivió a la gatica una conjuntivitis. Me iban… que unas gotas de la gata me valían casi 180.000 pesos y yo a la mano de Dios, echémosle esto’. A los tres días estaba como si nada, tenía esos pepos brillantes y limpios. Y la llevé al veterinario y me dijo ‘no, está bien’, y yo ‘ah, bueno’.»

